Cuando no llega la inspiración

Cuando no llega la inspiración

Muchas veces nos encontramos frente a una situación poco agradable: nos escasea la inspiración. Y esto puede no significar nada si dependés de ella para distenderte pero, en el caso de las/os creativas/os como yo, nos resulta un gran problema porque nuestro trabajo depende de eso. Por esto mismo, nació este artículo.

Hay muchas manera de despertar esa inspiración:

  • Leyendo
  • Viendo una película o serie
  • Saliendo a caminar
  • Haciendo una lluvia de ideas

Y por supuesto que hay muchas más. Pero no voy a adentrarme en eso, principalmente porque el problema no reside ahí, sino que está en el momento en que ya probamos todo eso y seguimos sin una pizca de inspiración.

Hay días en los que la inspiración simplemente no llega y eso está bien. Somos seres humanos, nos atraviesan millones de cosas y, entre ellas, habrá algunas que podamos controlar y otras que no. Por esto mismo, considero que es esencial «descansar» cuando tenemos un día no inspirador. Cuando ya probamos de todo para inspirarnos e igualmente seguimos en la nada, entonces hay que parar.

Lo mejor de los días de descanso es que sirven para recargar energías. La idea con estos días es que sean lo más ameno posible. En mi caso, me gusta salir, distenderme, comer algo rico y mirar alguna peli (puede ser en el cine o en casa).

En estos días, decido no pensar en el trabajo más de lo necesario y me dejo llevar por lo que sea que surja. Al otro día, me encuentro más motivada, con ganas de hacer y crear, como si el día anterior fuese una carga necesaria para tener a tope mi creatividad.

Por lo tanto, quería compartir esta experiencia para invitarlas/os a que la pusieran en práctica y me contaran qué tal les fue.

¿Se animan al desafío?

De paso, si tienen alguna otra estrategia, ¡me gustaría conocerla!

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